El grito en medio de tanto silencio…

De acuerdo con una nota de El Universal, Calderón dio como ejemplo de “signos alentadores” de mejoras en la economía en México el hecho de que en la primera quincena de junio de 2009 se registraron 17 mil nuevos trabajadores en el Seguro Social.

Sin embargo, en mayo de 2009 México perdió cerca de 30 mil empleos de acuerdo con cifras del INEGI.

Es decir, la pérdida neta del desempleo en México en junio sigue siendo de arriba de 10 mil empleos.

No sólo eso; en mayo de 2009, dice el INEGI, se reporta en México el desempleo más alto desde 1996, con 5.31% de desempleo, casi medio millón de empleos perdidos en los primeros 5 meses de 2009, y un total de 2.4 millones de desempleados en el país.

No sólo eso. Pese a que Calderón dijo que había “signos alentadores” en la economía, la OCDE dio a conocer que el desempleo en México aumentará a 5.7% en lo que resta de 2009 y se disparará a 7% en 2010.

Pero ahí no pararon los maquillajes de Calderón. Pretendió además comparar a la economía de México con la de Estados Unidos y la de España, alegando que mientras en esos países el desempleo es de 12% o 13%, en México el desempleo es de una sola cifra.

Lo que no dijo Calderón es que en Estados Unidos y en los países de la Unión Europea existen programas de seguro de desempleo y de asistencia social que amortiguan la situación de los desempleados, mientras que en México esos programas no existen.

En Estados Unidos, por ejemplo, el seguro de desempleo paga lo suficiente para pagar renta y comida durante un año.

Irónicamente, Calderón dijo a la par con estas declaraciones que en el mundo de la información no sirve de nada ocultar las cosas.

Actualmente en este mundo postmoderno, la población del mundo viven en un globo que gira entorno a un factor económico,  esto es que un “pedasito” de los discursos giran entorno a lo económico – y por que no a lo perverso-, tambien un mundo que se mueven entorno al dinero, asi como todo lo que nos rodea es movilidad de un individuo políticas que estos imponen: reducción del coste de la mano de obra, restricción del gasto público y flexibilización del mercado de trabajo, ¿Y si se tratara, en realidad, de la verificación de una utopía, el neoliberalismo, convertida de ese modo en programa político, pero una utopía que, con la ayuda de la teoría económica con la que se identifica, llega a pensarse como la descripción científica de lo real?

Esta teoría tutelar es una pura ficción matemática basada, desde su mismo origen, en una formidable abstracción, que, en nombre de una concepción tan estrecha de la racionalidad, identificada con la racionalidad individual, consiste en poner entre paréntesis las condiciones económicas y sociales respecto a las normas racionales y de las estructuras económicas y sociales que son la condición de su ejercicio.

Para percibir la dimensión de estos aspectos omitidos, basta pensar en el sistema de enseñanza, que jamás se tuvo en cuenta en tanto que tal en un momentos en el que desempeña un papel determinante en la producción de bienes y servicios, así como en la producción de los productores. De esta especie de pecado original, inscrito en el mito walrasiano (1) de la “teoría pura”, derivan todas las carencias y las ausencias de la disciplina económica, y la obstinación fatal con la que se pega a la oposición arbitraria a la que da lugar, por su sola existencia entre la lógica propiamente económica, basada en la competencia y portadora de eficacia, y la lógica social, sometida a la regla de la equidad.

Dicho esto, esta “teoría” originariamente desocializada y “deshistorizada” tine hoy más que nunca los medios de convertirse en verdad, empíricamente verificable. En efecto, el discurso neoliberal no es un discurso como los otros. A la manera del discurso psiquiátrico en el sanatorio, según Erving Goffman (2), es un “discurso fuerte”, que si es tan fuerte y tan difícil de combatir es porque dispone de todas las fuerzas de un mundo de relaciones de fuerza que él contribuye a hacer tal y como es, sobre todo orientando las opciones económicas de los que dominan las relaciones económicas y sumando así su propia fuerza, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza. En nombre de ese programa científico de conocimiento, convertido en programa político de acción, se lleva a cabo un inmenso trabajo político (negado en tanto que es, en apariencia, puramente negativo) que trata de crear las condiciones de realización y de funcionamiento de la “teoría”; un programa de destrucción metódica de una poblacion “inexistente”

Ahora nos encontramos en unas razones socialmente aceptables como funcion del bicentenario y centenario de esto que se a venido diciendo somos “muy mexicanos, celebra con Mexico” entra otras parafernalias políticas, nacionalistas, pero me queda claro que mas que gritar un viva mexico por su “libertad”, gritamos en un silencio predilecto, hundido en desahogo  y tristeza para quien ya fue víctima de esta “lucha” que se esta girando encontra del crimen organizado, nos han llenado hasta el cansancio la pupila y el oído de cientos de spots con supuestos festejos, (y que sigo sin entender que festejamos!) Adhiero a el link que compartió un buen amigo(3) Rius este caricaturista habla de que no hay nada que celebrar, y comparto esta idea con él, alguna vez lo dije y lo volveré a decir, la sobre información es tan dañina como sus sesgos informativos… pero ahi estamos activos como receptores de información minuto a minuto, repitiendo lo que llega a nuestro saturado discurso… la paradoja habla de la “libertad” ¿cuando le quitaremos las comillas? aun sigo preguntandomelo, no sé tú, sigamos prendiendo la television y sin duda sigamos hablando de esto una y otra vez, y que esto siga creciendo y que la sed de estupidez se mueva para que empiece por buscar otro tipo de opciones para refrescar la mente, y sigamos una vez mas, parcialmente libres.

Citas

(1) NDLR: en referencia a Auguste Walras (1800-1866), economista francés, autor De la naturede la richesse et de l’origine de la valeur (1848); fue uno de los primeros que intentóaplicar las matemáticas al estudio económico.

(2) Erving Goffman, Asiles, Etudes sur la condition sociale des malades mentaux, Editions de Minuit,

(3) http://www.jornada.unam.mx/2010/02/24/index.php?section=cultura&article=a04n2cul

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